Los niños  y niñas con dislexia suelen tener una autoestima muy baja. Han pasado años intentando seguir el ritmo de la clase sin mucho éxito. Se les ha acusado de no esforzarse lo suficiente, y en la mayoría de los casos cuelgan con la etiqueta de flojos, vagos o tontos.

En casa no han llevado los resultados deseados y si tienen hermanos, han podido ser comparados, tanto por la familia como por sí mismos.

Debido a sus dificultades puede tener problemas para relacionarse con sus compañeros, pudiendo tener en numerosas ocasiones reacciones desproporcionadas ante situaciones que le causen frustración, las tan temidas pataletas por lo que se le acusará de inmaduro/a.

Algunos pediatras diagnostican cuadros de ansiedad, depresión, malestares estomacales y dolores de cabeza, a niños y niñas que han tenido una dislexia sin detectar durante la mayor parte de su etapa escolar.

 

Cuanto antes sepa que no es tonto o tonta, ni vago o vaga y que comprenda que cuales son sus dificultades y por qué tiene que hacer un gran esfuerzo para conseguir lo que lo demás hacen de forma natural, antes comenzará a entenderse, a conocerse, a superarse, a aceptarse y a quererse.

 

A pesar de que el derecho de recibir una atención específica de acuerdo a la dificultad viene recogido en la Ley de Educación desde el año 2006, la realidad es que, hoy por hoy, en la mayoría de Comunidades Autónomas, NO existen protocolos de detección ni de intervención, y ni siquiera en el Consejo Escolar de Estado están representados los intereses de nuestro colectivo. El derecho a una educación, a un aprendizaje en igualdad de oportunidades se ve constantemente vulnerado.

 

Hay mucho camino que recorrer y muchos obstáculos que superar, pero ellos y ellas se lo merecen y no vamos a cesar en exigir a los políticos, a las administraciones y a los organismos que las leyes existentes sean de obligado cumplimiento, que se cree un apartado específico para la dislexia y a nivel nacional para que ser disléxico en cualquier comunidad no suponga una desigualdad de oportunidades y que se otorguen becas como a otros colectivos para poder acceder a logopedas, psicólogos o pedagogos.

Se llama dislexia y es una dificultad del aprendizaje que no impide a llevar una vida totalmente normal. Hay que conocerla y hacerla ver a la sociedad para que no siga escondiéndose detrás de mascaras de inmadurez, torpeza o falta de esfuerzo.

 

Se llama dislexia y ella sacará lo mejor de ti.


Dismálaga

Asociación de dislexia de Málaga y otras DEAS

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