La dislexia es una condición de por vida, de origen neurobiológico y con un fuerte carácter hereditario. Afecta de manera persistente a la exactitud, fluidez y comprensión lectora, a la ortográfica, a la comunicación, a la expresión escrita y al cálculo matemático. No todas las personas con dislexia tienen que manifestar todas estas dificultades, ni en el mismo grado. Esta es principalmente la razón por la cual su detección puede no siempre es fácil. En la actualidad no se dispone de unas pruebas específicas para su detección y las que se utilizan, necesitan la interpretación de profesionales, por lo que puede llegar a ser un proceso demasiado subjetivo.

La dislexia es la dificultad de aprendizaje más común, afecta a un 10% de la población, según un informe de 2015 de la Asociación Internacional de Dislexia. Esto supone que casi 5 millones de españoles y 700.000 alumnos y alumnas en nuestras aulas estarían padeciendo este problema de aprendizaje, de los que un gran porcentaje están sin diagnosticar y, por tanto, carecen de las medidas que podrían reducir el impacto en sus estudios.

Es importante saber que, aunque la dislexia afecta el aprendizaje, no tiene nada que ver con la inteligencia. Las personas que tienen esa condición son tan inteligentes como cualquiera. Muchas personas con dislexia tienen carreras exitosas, incluyendo a una larga lista de actores, empresarios y políticos electos.

Si su hijo o hija tiene dislexia, esta condición no desaparecerá. Pero existen apoyos, métodos de enseñanza y estrategias para ayudarlo a superar los obstáculos.